miércoles, 28 de diciembre de 2011

El Baúl de la Discordia

El pasado de cada ser humano es un baúl lleno de sorpresas, cosas buenas y malas sobre su actitud. Dicen que los baúles esconden cosas maravillosas del pasado. A veces, llega el momento para abrirlos, así recordando  los mejores o peores momentos de antes, y a veces, es preferible dejarlos cerrados a cal y canto para no alterar la concordia del ser humano en su medio natural, y en caso, que lo abrieran otros. Los eventos ( fiestas, encuentros y reuniones familiares,) son los mejores o peores momentos para descubrir y relucir el contenido de esas cajas mágicas. Y cuando se habla de eventos, se habla  de fiesta, y se habla también de bebidas alcohólicas
no!.  Con alcohol y baúl,  se va descubriendo 
asuntos buenos o malos.


Empieza la fiesta, con música de fondo o no, todos contentos, sonrisas, abrazos, y buen rollo y brindando por el motivo del evento. Una copa por aquí, otra por allí, felicitaciones, se va animando la reunión, todo va sobre ruedas. Cada sujeto trae, por la ocasión, los mejores regalos y las buenas intenciones, y sin darse cuenta, también el famoso baúl de la discordia  viene escondido bajo la mente de cada uno . Cada sujeto no abre su propio baúl, sino el del ajeno. Cuando las copas se exceden, y se animan todos, es el momento de surgir de los baúles, los comentarios de todo tipo. Muchos reproches guardados del pasado  empiezan a dispararse a todas las direcciones y a veces salpican a todos.  Los hermanos peleados, y las tías que no se quieren hablar ni verse para largos tiempos; o  los matrimonios rotos, que ya no se pueden reconciliar. Y lo peor de todo, cuando hay niños por medio, el problema es bien agudo por culpa de esos comentarios envenenados que emergen del baúl. Maldito sea el exceso de alcohol!, o maldito sea ese baúl de la discordia!. 

Si se quiere disfrutar bien de algún  acontecimiento y vivir un rato ameno, habrá que dejar los baúles lejos de las fiestas y de las bebidas alcohólicas. Y de esta forma, solo la distracción y los  buenos y gratos comentarios adueñarán de la fiesta y la concordia. Y como suele decir: si bebes no conduzcas o sea  si bebes no al baúl de la discordia.