jueves, 8 de diciembre de 2011

El Cambio Climático

amiga abeja
parece que el cielo es limpio de toda contaminación ¡ verdad ¡
aire limpio
Nuestro planeta tierra va a la deriva. A todos que vivemos en el (animales vegetales y lo inerte) nos queda poco tiempo (no quiero ser pesimista). El ser humano, con su globalización 
hipócrita ayuda a su destrucción. Sólo en dos décadas, la temperatura aumentó un grado centígrado de media y se ha notado el cambio enorme en el comportamiento climático. Se produce cada vez más sequías, desertificaciones, inundaciones...Y aún peor, se espera un aumento de siete grados de media a finales de siglo (no quiero ser pesimista). Se puede remediar de una parte el problema, empezando por lo que le importa a cada particular; es decir, hay que reciclar todo lo que se utiliza (lo orgánico, plástico, papel, vidrio...).
Utilizar las energías renovables (energía solar, eólica, biomasa...); eso implicaría su abaratamiento y accesible para todos los pueblos. Se debe usar el transporte colectivo o compartido, sobretodo en los lugares dónde se trabajan miles de personas. Además se debe poner horarios de entrada y salida escalonados (para evitar colapso en el tráfico), y eso implica menos gasto inútil de energía, menos monóxido de carbono en el aire. Así se contamina menos el aire que se respira, eso facilitaría el transporte, el mejor consumo, la mejor convivencia entre los pueblos. Y todo eso implicaría menos monóxido de carbono, menos calientamiento. Se prohibe la tala masiva de arboles, se incentiva la forestación a gran escala (implica más aire limpio, más mano de obra, más trabajo). Se prohibe la práctica de transgénicos de cualquier producto para la alimentación humana o animal. Y todos los países deben cooperar entre sí, sin ánimo de lucro, y así seguir las recetas de los científicos ecológicos. Hay que parar, pensar, mirar hacia atrás, y corregir los malos habitos de consumo y el mal trato al entorno, hay que crear nuevas industrias aprovechando las energías renovables y limpias, para depurar todo lo que se usa a diario, así el pulmón  de la tierra (el mar) esté a salvo. Y sobretodo, hay que evitar la desaparición del protector de la vida, nuestra amiga la abeja.